divendres, 9 de febrer del 2018

Fent.

La cara amagada, Sota el secret aixoplugada. Sóc a l'altra banda. I no porto equipatge, Només visc amb ferotges paraules. Tremolant, Les forces s'esgoten. En silenci, ningú ho sap. Doncs jo només puc recordar. Una altra vegada fent memòria, Ja ho preveia, Que quedaria al record, Com l'estiu que mai ningú s'atreveix a viure. Està plovent, i el soroll em mira. Es a dins el llit, com una presència sòlida. Sò-li-da. Intensa, com un bon cafè, Nata i mel, whiski amb gel. No. No oblidarem. La màgia dels moments sempre hi serà, Present. Moments d'on surten llàgrimes, somriures, Veritats, I paper mullat. Present quotidià, de lluita, present honest. Sempre hi serem, resistint, guanyarem.

Valparaíso (Xile)

Presagios que nunca dijimos.


Tejiendo con los hilos de la desilusión, Una canción con los párpados cerrados. Pensando que ya se nos apagó el son, Y todos los ritmos ya fueron cantados. Para haber visto siempre en la esencia movimiento, Pocas veces trazamos lineas nuevas, brechas. Siempre en linea recta, No vaya a ser que se rompa el mito, Leyenda cristalizada en el pensamiento, que siempre me repito. Entonces, tirito. Tirito con el frio corazón, de las hipocresias más cálidas. Con las láminas de desconfianza, Ante la sofisticada azaña, Con la que juegan mis paalabras, que otra vez me engañan. Tirito, dame un tirito. De un cigarro que haga que me prenda de emoción. Sofisticación, De un trabalenguas que te haga suspirar, Pero que no te enseñe nada, Que yo no decida mostrar. La sensación, ya entró en calor, No por el ejecicio del ego cantautor. Los reflejos en mi retina, Síntoma de conexión, sinergias, temblor. Necesitaba ponerle nombre, Darle sílaba y entonación, Es decir esa canción, Que se nutre de como sentimos tu y yo. La paradoja del momento de explosión, Premeditada la actividad, La desilusión se revierte en su forma y color. Los párpados, entonces, se abren. Y la dulce melodía de otro pequeño momento, Se va a la memoria, hasta volverlo a necesitar. Tirar del hilo, y volver a tejer.


Enredo.

Pienso en otro verso, Mientras me desnudo; Lento. Ya me cuesta plasmar, compaginar, Lo cotidiano y lo poético. Alguien se encargó de romper la humildad, Que es necesidad, para atrapar momentos; En el tiempo. Bailar con la angustia, de no saber a quien envidias. El problema de la corporeidad, Primacía visual, sensorial. Tiempos modernos. No saber a quien envidias, Si a quién ansia libertad: Octogenario que no se puede desplazar, Por largas ramblas, ni extensos paraderos, Recuerdos intensos que ya no puede alcanzar. Ni el último párrafo ya puede recorrer, Senil victoria del cerebro desgastado, Pero siente el segundo, el momento desaprovechado. Desaprovechado, Un beso en la efervescencia, Del jóven maníaco desatado, El que sentimos que se apaga, A golpes de rutina y latigazos. Latigazos, que en la piel chocan, Como susurros de una voz comprometida, Que te promete, como ahora quieres, Que por mucho que enloquezcas todo te pertenece. Dulces falacias, dulces caricias, De los versos que se me ocurren, Cuando me desnudas; Lento. Y el ritmo del latido se acelera, Cuando sabes que el aliento de la vida se atraviesa, Como un clavo en la madera, Con unos sueños translúcidos, Que dejan escapar la pureza. Pues nada queda intacto, Ni la más dura corteza, Si te atreves a poner a prueba los dilemas, Que se aparecen cuando la realidad te quiebra. Pero que es esto si no un simple poema, De rimas ni siquiera densas, Como el humo de un cigarro que ni si quiera quemas, Porque son otras fuerzas las que lo consumen. Enajenación y agenciación en un mismo verso, Contradicción es nuestro paradero. Desaprender pero ¿cómo?, La dualidad que es inherente casi a nuestro rostro. Ya tengo frío; estoy desnuda. Tu ya te has ido. Rápido. No tengas miedo, Vuelve a pensarlo; Lento.

[Marzo.17]

Barri de Gràcia (Barcelona)

diumenge, 15 d’octubre del 2017

Retumba

Agradezco todo lo que tengo, A todas esas almas Que quizá no les faltó un verso, Pero sí un beso. No de esos que se compran por sucesos, De los que pertocan, los que no son incienso, Que queman y se esfuman Con el aire del desierto.
El aire de las ruinas
de la ciudad perdida, No sólo donde habito, Sino el mito de un amor que sólo se cree aquel que tuvo. Raciones de razón desde el amor, De un cascarón de una familia que algunos por azar, sólo les quedó que imaginarla.
Alguien ya dijo alguna vez: No se extraña nunca tanto, Como lo que no se ha tenido. Esto suena en mis entrañas, Con ritmos que sólo crecen, En los ebrios rincones de mi mente. Pero tu que sólo, y tanto!, lees, Ayúdame a surcar las aguas, en las que tanto crees. Sabeis rimar, cantar, mirar, Yo sólo se sentir. Pero el saber que: transmitir, Sólo es fugaz instante pero me hace vivir. Desde posición privilegiada, Según quiera inclinar la balanza, Te pido a ti, por veces, sentir por mi. Yo por aquellos, que quizá no pueda ni intuir.
Me esfuerzo por sentir, o es el devenir De tantos entes que sufriendo, dejan el mundo aquí. Mientras yo escribo unas letras, Con las que no niego el haber. Ni el sufrir. Pero cuanto llanto roto, que a veces nos hace revivir. Por honor, por rencor, Que a instantes se marchita por simplemente vida, Por sentir, por latir, Por el odio y la mentira. Por la conciencia del saber, Que se transforma en melancolía: "La alegría de estar triste", O algo así se dijo un día de nubes grises. Tras la descarga, llegó la calma, El pueblo nunca dice cosas falsas del alma, Ésta ya apareció otra vez, Será que me retumba entre las sábanas.




dissabte, 14 de gener del 2017

Visceral.

Tragar saliva, se encoge el pecho,
Te falta el aire, piedra en el estómago:
Visceral.


Encontrarte ante todo, primero el espejo.
Darse permiso para sentir algo,
como si nos fuese a salvar del castigo de hacerlo.


Siento mi retórica dañada,
El sol del abismo ya es más cercano,
Rozas lo ambiguo, tocas un cambio.


Constante distorsión de los echos,
Bien hecho, saca pecho.
Constantes juicios de meros deshechos.


Olvido intermitente, para así no enloquecer,
De enganchar los fragmentos,
De nuestras mentes psicóticas que no ven un fin.


Un fin quizá inventado,
para no ver el camino y sentirse atrapado.
Sólo es un mal trago.


Donde muchos se ahogaron.
La empatía se retuerce de tanto llanto,
cuando escucha que cada uno es amo.


La sensación de ser únicos,
Es una condena con la que marchitaron,
La sensación de ser libres con sólo un abrazo.


Nos sacamos las garras,
Porque sólo hay deseo de lo que quiere el otro.
Y nosotros pensamos, necios, que eso tiene dueño.


Tragar saliva, se encoge el pecho,
Te falta el aire, piedra en el estómago:
Visceral.


Subir al metro, cabello negro cantando,
Encuentro el espejo, otra alma sangrando (sentimientos):
Es mi reflejo.


Salir la sonrisa, complicidad.
Somos nosotros.
Principio y final.


Visceral.
Racional.
No importa ya.




Desconocid.

Pesa el ánimo

Alagón (Zaragoza)

Cuestan las metáforas, pero no cesan los versos,
Cuando el ánimo pesa,
Para hablar del adentro.


Atrapadas entre bloques de cemento,
No se acaban nuestros sueños.
Cuando el ánimo pesa,
Vuelven los miedos.


Aquellos que creías obsoletos,
adquieren nuevas formas,
Bloqueos.
La angustia de perder aquello,
Que tanto costó conquerir
A base días de desconsuelo.


El saber que lo que te da la risa,
Su ausencia te la arrebata:
Comprender "que si no muere mata".
Pero todo pasa.


Sí, pasa el peso pero,
No vale huir del temor del deseo,
Él teme que no lo deseen:
Que siempre esté solo.


Qué caprichoso,
Te suelta las dudas y la antagonía.
Contradicciones usándolas de coartadas.

El miedo es el enemigo,
el mejor aliado del siglo veintiuno.


Creyendo en falacias que espesan el jugo,
Del fruto prohibido:
Prohibido pensar, prohibido escuchar.


Somos las sombras de nosotras mismas,
La misma materia la tuya y la mía.
Dejadme tocar el sabor de las nubes,
Quiero ser libre, pero no puedo,

sin el pasado:

Pero cuando pesa el ánimo...

Lunática.

R e l e n t i z a d a,
brillan las hojas de los árboles
en el otoño caluroso que tardó en llegar.

Mientras, tu, bajo el sol frío de un desierto,
bajo la lluvia de una tímida selva,
sientes como yo, escalofríos de kilómetros.


Nuestros cuerpos danzan bajo un mismo son,
aquello que dicta el corazón,
está en la tierra, está en la luna,
sabemos lo que es llorar,
por ausencias que llenan la esencia,
por el ansia que estrangula,
de sentirse sin quizá volverse a ver.


Somos el dibujo que un niño quiere ver,
pero el monstruo de la llamada razón
impide que los trazos conecten los vértices 

que crean nuestra constelación.

Constelación de saberes,
del ser y el corazón,
de la empatía con el verde,
el agua y el calor.


Abre el porticón,
de tu humilde morada,
siéntete cercana conmigo que te escucho,
tu voz es el eco de mis pensamientos,
y éstos también el sonido de tu atardecer.



Unimos el tiempo y las fuerzas,
mirando al cielo, pensando en ellas,
en las sonrisas que nos ensanchan
la cara y el alma,
el amor y las ganas.


R e l e n t i z a d a,
nunca las hojas de otoño
hablaron tanto como las hojas de otoño.